Cuando uno tiene que sufrir a diario el mal servicio de la línea seis de metro y como consecuencia de ello llega tarde al trabajo, que te recomienden desde sus soportes propios que cuides tu salud evitando utilizar las escaleras mecánicas y los pasillos rodantes suena a coña. Tal vez piensen que, ya puestos a hacernos perder el tiempo, unos minutillos más da lo mismo.
